
Querida familia de Ekkos, como su pastor, mi corazón se llena de un profundo gozo al recordar las verdades que el ministro Timothy Bence impartió en nuestra casa. Vivimos en una ciudad vibrante y acelerada, y es una tendencia muy humana dejarnos envolver por las ocupaciones diarias, los compromisos financieros y los proyectos personales, relegando a un segundo plano nuestro encuentro diario con el Señor. Con frecuencia buscamos a Dios únicamente ante las dificultades o cuando nuestros propios planes colapsan.
Sin embargo, el mensaje que escuchamos no fue solo una enseñanza más, sino una convocatoria divina para reordenar nuestros afectos. Como comunidad en Monterrey, Dios anhela desatar una “actualización” espiritual en nuestras vidas y transformar nuestra ciudad a través de una verdadera mayordomía de su presencia. A continuación, les comparto las principales enseñanzas que el Señor nos regaló a través de nuestro hermano Timothy, para que las atesoremos y las pongamos en práctica esta semana.
El mover de Dios requiere nuestra iniciativa y prioridad
Cuando Dios anuncia que está por realizar un movimiento espiritual en nuestra comunidad o ciudad, la respuesta del creyente jamás debe ser la pasividad. Un mover dinámico de Dios exige que nos alineemos activamente y nos empecemos a mover en la misma dirección.
Las Escrituras nos enseñan que el acercamiento divino comienza con nuestra propia iniciativa: la decisión consciente de declarar: “Anhelo más de Dios”. Timothy nos recordó la hermosa y reveladora ilustración del Jardín del Edén: aunque Dios caminaba con Adán y Eva, ellos debían ir a su encuentro cada mañana. El único día en que no fueron a buscarlo antes de ir por el desayuno fue el día en que terminaron frente al árbol prohibido y cedieron a la tentación. ¡Cuán diferente habría sido la historia humana si tan solo hubieran ido a encontrarse con el Creador antes de atender su propio apetito!
Reflexión Pastoral: Comenzar cada jornada expresando gratitud activa —con una simple oración como “Gracias por mi respirar, gracias por los pajaritos cantando afuera”— nos protege de los descarríos espirituales. Hacer de Dios la prioridad de nuestros mañanas mantiene nuestro corazón alineado con las prioridades del Reino.
> “Cuando Dios dice ‘Estoy por hacer algo y moverme’, nunca te da la opción de quedarte estático sin hacer nada.”
La verdadera mayordomía: Entender que todo le pertenece al Rey
La mayordomía (administración) bíblica no significa vivir en servidumbre coercitiva, sino ejercer una gestión sabia y gozosa de los recursos que pertenecen enteramente a Dios. Las Escrituras declaran que la tierra, el oro, la plata y el ganado le pertenecen al Señor; por ende, nuestras casas, bienes y herramientas son concesiones de su gracia.
Timothy compartió un testimonio impactante: habiendo orado por un upgrade para su vehículo —un buen auto que le habían regalado pero que ya sumaba 200,000 millas—, un conductor se pasó una luz roja y dejó su automóvil en ruinas. Ante el impacto inicial, el Señor confrontó suavemente su perspectiva preguntándole: “¿Era tu carro?”. En ese momento, Timothy comprendió que volvía a estar en una posición de vulnerabilidad y dependencia absoluta.
De manera muy humana y divertida, bromeó sobre si su ángel guardián habría pedido una reasignación celestial por haber fallado en cuidar el carro; sin embargo, al saberse con vida y guardado por Dios, comenzó a brincar, danzar y dar gracias a Dios en plena calle. Esta respuesta de fe transformó la atmósfera: el conductor responsable rompió en llanto, asumió toda la responsabilidad ante la policía e incluso llamó días después para darle seguimiento al seguro. Cuando administraremos la Palabra con gratitud en la prueba, el mundo ve un estándar superior de confianza en el Reino.
Además, la mayordomía va mucho más allá de lo material: incluye la mayordomía relacional y emocional. Si en el cuerpo de Cristo alguien tiene abundancia de paz mientras tú sufres ansiedad, o si alguien tiene gozo mientras enfrentas depresión, estamos llamados a administrar y compartir esa riqueza espiritual para que no haya necesitados entre nosotros. Este nivel de administración refleja el mayor acto de mayordomía divina: Dios no nos abandonó en nuestro caos, sino que administró la redención entregando a su propio Hijo (Juan 3:16).
> “Ser un buen mayordomo es comprender que todo le pertenece al Señor y responder con gratitud en cada circunstancia, permitiendo que el mundo vea un estándar superior de confianza en el Reino.”
Una “Actualización” Espiritual: Nuestra identidad eterna y el gobierno de Cristo
A través de la redención y el poder de la resurrección, Dios otorga a los creyentes una “actualización” (upgrade) profunda. A diferencia del Antiguo Testamento, donde el hombre debía buscar la presencia en un lugar físico, en el Nuevo Pacto la presencia habita dentro de nosotros: “Cristo en mí es la esperanza de gloria”.
Timothy nos ilustró esto con dos verdades extraordinarias:
- Nuestra co-creación y preexistencia en Dios: Somos seres espirituales eternos teniendo una experiencia humana temporal. Nacimos en el corazón de Dios antes de la fundación del mundo. Nos pintó la hermosa imagen de nosotros, como niños pequeños junto al Padre, participando en la creación: sugiriendo colores para los cielos o lanzando estrellas al universo antes de ser formados en el vientre materno.
- Autoridad sobre la creación material: Timothy relató su conversación con 68 científicos ateos con doctorado. Con la sencillez de quien confía en la sabiduría del Creador, Timothy les declaró que, al día siguiente, saldría luz de un agujero negro como señal de la autoridad de Cristo sobre la física y el universo. Sorprendentemente, al día siguiente la NASA publicó fotografías confirmando ese preciso fenómeno. ¡Así de grande es el Dios que habita en ti!
Dios no nos ha llamado a ser meros sobrevivientes que aguantan las dificultades de la vida, sino conquistadores y coherederos con Cristo. Nos ha dado el gobierno del cielo, respaldado por el Espíritu Santo con dones de profecía, oración en lenguas y valentía para establecer la luz del Señor en Monterrey.
> “En él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Fuiste creado un ser espiritual para disfrutar una experiencia humana temporal.”
El peligroso y transformador poder de la bendición sacerdotal
El quebrantamiento prolongado en las relaciones revela una renuncia a amar como Dios ama. La herramienta más poderosa contra la hostilidad no es el argumento ni la venganza, sino la liberación de la bendición sacerdotal de Números 6:24-26 (“El Señor te bendiga y te guarde”).
Timothy compartió la conmovedora historia de una mujer de sangre nativa cuyo padre, un hombre alcohólico, violento y distante, fue diagnosticado con cáncer terminal y le quedaba menos de un mes de vida. La hija renunció a toda herencia terrenal (casas, autos y dinero) y le pidió a su padre un solo favor: que le permitiera pronunciar sobre él la bendición sacerdotal. El padre, con el corazón endurecido, leyó las palabras bíblicas con frialdad e indiferencia, e inmediatamente prendió la tele y subió el volumen para ver el partido de fútbol, echándola de la casa.
Sin embargo, Dios habitó su propia Palabra. A las 2:00 AM, la mujer llamó a Timothy desconsolada porque su padre había fallecido. Timothy despertó a su esposa e hijas para arrodillarse, orar y abrir los cielos sobre ella. Momentos después, la mujer experimentó una gloria transformadora en su closet: Jesús se le apareció para revelarle que, en el último aliento de su padre, Él había detenido el tiempo y el espacio para mostrarle Su rostro, salvándolo en su momento final.
Cuando decides bendecir activamente a tus enemigos y proclamar la bendición sobre tu ciudad, te conviertes en la persona más peligrosa de Monterrey. ¿Por qué? Porque las bendiciones y los dones de Dios son irrevocables, y cuando Dios desata su bendición, jamás la retira.
> “Cuando bendices a tus enemigos con la Palabra de Dios, te conviertes en la persona más peligrosa de tu ciudad, porque la bendición que Dios desata jamás es revocada.”
Conclusión y Desafío Práctico
Familia de Ekkos, la palabra que hemos recibido nos llama a asumir plenamente nuestra responsabilidad como administradores del Reino, a abrazar nuestra identidad resucitada en Cristo y a no retener la gracia que hemos recibido libremente. Somos la luz que Monterrey necesita.
Desafío Práctico para la Semana
¿A qué persona en tu entorno (un familiar distante, un vecino conflictivo o un compañero de trabajo) elegirás bendecir intencionalmente esta semana utilizando la autoridad sacerdotal de Cristo, en lugar de responder con indiferencia o juicio?
Les animo a que levantemos nuestras manos hacia nuestra comunidad y proclamemos juntos con fe pastoral:
Monterrey: Que el Señor te bendiga y te guarde; que el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, te muestre su favor, levante su rostro sobre ti y te conceda la paz. Amén.




